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lunes, 21 de noviembre de 2011

Llegó el verano

El verano es mi estación preferida. Ya a partir del mes de octubre cuando empiezan los días lindos me dan ganas de ir al parque, de pasar tiempo al aire libre, de ir a recitales, etc. El invierno achicharra, inhibe. Congela hasta los más íntimos pensamientos. Me gustaría hibernar de abril hasta septiembre.

El verano no empieza el 21 de diciembre. Esa es una mentira del capitalismo. El verano es un sentimiento, se lleva adentro. Unx sabe cuando empieza el verano. No hay que esperar el calendario ni a Crónica TV para saberlo.

Para algunxs el verano empieza cuando llegan las golondrinas. Para otrxs, cuando llegan las ballenas. Como conté antes, para mí el verano llega con el espiral que sirve para espantar a los mosquitos. Pero además el verano termina de parir con el primer tereré de la temporada.

El verano llegó la semana pasada.

lunes, 4 de abril de 2011

Martillando...

Otro afano a "Realismo socialista", pero no hay ganas de escribir.


jueves, 11 de diciembre de 2008

Espiral

Hay un olor que aparece con el verano. Es un olor que me gusta. Aparece por algo que viene en el verano. Algo que no me gusta.

Ese algo son los mosquitos. Insectos odiado si los hay. Pica, deja una roncha y, como dice el refrán: "Pájaro que comió, voló", enfila hacia otro desprevenido para chuparle la sangre.

Ese olor es el espiral. Mejor amigo de muchos veranos de la infancia, siempre listo para espantar a los mosquitos con su inconfundible aroma, mientras dibuja en el aire una delgada hilera de humo blanco hasta desaparecer en el celeste cielo estival de los atardeceres porteños.

Un olor que me recuerda la casa de mis abuelos. Una casa antigua y grande del barrio de Flores. Demasiado grande para dos personas mayores, la alegría de los nietos al visitarla en los domingos de reuniones familiares.

Quiza no sea el olor del espiral lo que me agrade, ni siquiera su benefactora función. Tal vez sea el recuerdo de tiempos mejores. Quiza, pero no.

Hace poco recorría un tema cercano con unos amigos, decíamos que en otros tiempos (me estaré poniendo viejo? ni siquiera tengo veinte años!) las cosas eran mejores, tenían "otro sabor", la "esencia" cambió. No son mas que recuerdos, no hay forma de que vuelvan. Es inútil y necio quedarse en el pasado si no es para construir un futuro.

Pensando en el futuro más immediato: dentro de ocho días, estoy de vacaciones. Deseenme suerte!

viernes, 17 de octubre de 2008

El Masoca

A la próxima persona que me pregunte si me gusta la historia le voy a contestar: No, imbecil! Soy masoquista y me quiero castigar con una bocha de lecturas que odio todos los malditos días.

¿Por qué será que odio tanto hacer un bolso, pero es una sensación taaan linda?

No me extrañen!